Antes de ir a ver una moto, consulta la placa en SUNARP: verás la marca, el modelo, el color y quién figura como propietario. Si esos datos no coinciden con lo que te dice el vendedor, detente.
En persona, compara los números de chasis y de motor con los de la tarjeta de identificación vehicular. En motos este paso es todavía más importante que en autos: números limados, repintados o con soldaduras cerca son una señal clara de procedencia irregular. Si algo no coincide, aunque sea un dígito, no compres.
Luego revisa la mecánica: arranque en frío, ruidos, fugas, embrague, cadena, frenos y suspensión. Mira la moto de frente y por detrás: ruedas y cuadro deben estar alineados, porque un chasis doblado por un golpe es motivo suficiente para descartarla. Y no compres sin una prueba de manejo, con casco, que incluya arrancar en una cuesta.